Las 10 mejores cosas que hacer con los niños en Cartagena


Con su colorida vida en las calles, su intrigante historia colonial y sus toneladas de museos, Cartagena es divertida para toda la familia.


Las calles empedradas de la Ciudad Amurallada resuenan con los recuerdos de los conquistadores, así como con los llamados de las palenqueras (mujeres afrocaribeñas que venden frutas).

He aquí algunas ideas que garantizarán unas felices vacaciones familiares en Cartagena.

Cartagena está llena de cosas geniales para mantener la atención de los niños desde sus iPads.

Ya sea que quieras buscar el mejor entretenimiento, quemar calorías en los paseos o experimentar una increíble inmersión cultural, sigue leyendo para obtener nuestros mejores consejos destinados a ayudarte a tener las mejores vacaciones familiares de la historia.

Para más información, vea Consejos para viajar con niños en Colombia.

 

1 - Recorrido por el Barrio Colonial en un coche de caballos

Personas en carreta

Para orientarse, no hay mejor manera de empezar sus vacaciones en Cartagena que explorando el Casco Viejo, el núcleo histórico, en un coche de caballos.

Es la manera perfecta de experimentar el barrio colonial.

Ganará conocimientos sobre el pasado mientras su guía narra su viaje, perfecto para los niños interesados en la historia.

Un tour al atardecer y al anochecer añade un toque de romance para los padres, y a los niños les encantará el sentido añadido de la aventura.

Puede reservar con antelación en una de las agencias de viajes, o llamar a un carruaje en prácticamente cualquier calle; se considera que está bien regatear para conseguir una tarifa aceptable.

Para conocer las opciones sobre dónde reservar su estancia en el barrio colonial de Cartagena y sus alrededores.

 

2 - Castillo de San Felipe de Barajas

Un castillo

Construido por los esclavos a partir de 1536 y no terminado finalmente hasta 1762, este sitio de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad es uno de los tres castillos más grandes construidos en las Américas.

Situado en la cima del Cerro San Lázaro, el Castillo de San Felipe de Barajas es una enorme fortaleza con murallas inclinadas que una vez custodiaban el acceso a la tierra de Cartagena.

Los niños disfrutarán explorando el laberinto de oscuros túneles que hacen eco de cada paso, así como las almenas con sus cañones oxidados.

No te pierdas el Almacén de Pólvora.

Muchos de los pasos y senderos aquí han sido desgastados por la implacable marcha de millones de pies a lo largo de los siglos, así que pisa con cuidado.

Las señales multilingües son mínimas, pero hay audioguías en inglés para alquilar.

También puede contratar a un guía calificado para una experiencia más gratificante.

El castillo está a 15 minutos a pie al este del centro histórico de Cartagena por el colorido distrito de Getsemani.

Lleve un sombrero para el sol y mucha agua, ya que puede hacer un calor brutal mientras explora.

 

3 - Camina por las murallas de la ciudad

Toma de lasmurallas con una mini torre

Alguna vez fue uno de los tres puertos principales de la flota del tesoro español, no es sorprendente que Cartagena esté rodeada de baluartes artificiales.

Estos incluyen la muralla perimetral con almenas y baluartes (torres de vigilancia).

La Muralla rodea los lados este, norte y oeste del núcleo histórico y caminar por encima de ella es una gran manera de explorar la ciudad.

Asegúrese de permitir paradas en los principales sitios de interés.

Si quiere caminar por toda la muralla, el lugar lógico para comenzar es el Baluarte de San Pedro Mártir, en el vértice más oriental.

Siga hacia el norte pasando por la antigua Plaza de Toros hasta la Plaza de Las Bóvedas.

Aquí los almacenes construidos dentro de las murallas de la ciudad albergan tiendas de recuerdos y artesanía.

Combinado con una visita al pequeño Museo de las Fortificaciones, adyacente, con exhibiciones sobre las defensas de la ciudad.

Continúe por el lado norte y camine hacia el sur hasta el Baluarte de San Francisco Javier.

Descenso a la plazuela para visitar el Museo Naval del Caribe.

El último tramo amurallado conduce al este hasta la Torre del Reloj y la Plaza de los Coches, donde los jóvenes pueden elegir entre los dulces azucarados que se exhiben a la venta en el Portal de los Dulces

 

4 - Salir de la ciudad en un tour por la naturaleza

Calles de Cartagena

A sólo 20 minutos al norte de la ciudad se encuentra el pintoresco pueblo pesquero de La Boquilla.

Aquí encontrarás manglares que son el hogar de una gran cantidad de tesoros naturales.

A sus hijos les encantará descubrir la exótica flora y fauna, así como conocer a los pescadores locales de la zona.

Las excursiones suelen salir por la mañana o más tarde por la tarde y duran entre dos y tres horas.

Después de llegar al pueblo y conocer a los lugareños, usted y la familia serán llevados en un viaje en canoa a través de los túneles de manglares a la Laguna Juan Pablo, donde se le tratará con una variedad de vida silvestre, incluyendo (si tiene suerte) loros verdes que se relajan en los bancos de agua.

Se estima que el número de especies de aves migratorias que se pueden encontrar aquí es de 100.

Así que seguramente verás muchas especies, incluyendo garzas, tángaras y pelícanos.

Guías locales expertos estarán con ustedes en cada paso del camino para ofrecer comentarios sobre estas maravillas naturales. 

 

5 - Hacer chocolates artesanales en el ChocoMuseo

Chocolates

Sólo pensar en visitar el ChocoMuseo (Museo del Chocolate), casi se pueden saborear los deliciosos manjares que esperan.

Le daríamos altas calificaciones aunque sólo fuera una lección educativa sobre cómo se hace el chocolate. Pero aquí te pondrás delantales y harás de Willy Wonka en un taller práctico de fabricación de chocolate.

Los niños y los jóvenes de coraazón pueden moler su propio chocolate en polvo, mezclar los ingredientes, y hornear y decorar sus propios chocolates.

Además, el lugar funciona también como un café que sirve todo tipo de bebidas de chocolate pecaminosamente dulces, galletas y más.

 

6 - Museo del Oro Zenú y Museo de la Inquisición

Partes del museo

El Museo del Oro Zenú, que luce un brillo de oro, jade y esmeralda precolombinos, es la joya de la corona de los museos de Cartagena.

Una versión en miniatura del espectacular Museo del Oro de Bogotá, éste se concentra en la cultura indígena Zenú, que habitaba la región en la época de la conquista española.

Su mandíbula caerá mientras admira una asombrosa riqueza de adornos de oro y delicadas figuras como felinos, ranas y figuras antropomórficas.

El aire acondicionado suele estar encendido, lo que hace que sea refrescante escapar del calor.

A continuación, cruce la Plaza de Bolívar, hasta el Palacio de la Inquisición, que una vez fue el cuartel general de la Inquisición Española.

Más allá de su exquisito exterior de piedra barroca, muestra un fascinante y sórdido conjunto de instrumentos de tortura utilizados por los sádicos de la fe en la época colonial.

Aquí no hay preocupaciones por no ser capaz de mantener la atención de un niño.

 

7 - Islas del Rosario y Playa Blanca, Barú

Una foto de la playa

Si usted y los niños quieren un poco de tiempo en la playa, entonces vayan a una excursión de un día al archipiélago de las Islas del Rosario, a 30 millas al oeste de Cartagena.

Varios operadores turísticos locales ofrecen viajes organizados en barco a este parque marino protegido que abarca 463 millas cuadradas de aguas caribeñas turquesas y playas de arena blanca.

Alquile un equipo de snorkel y nade con los peces que pululan por los arrecifes de coral, o descanse al sol mientras los jóvenes construyen castillos de arena y juegan en los bajíos.

La mayoría de las excursiones incluyen el almuerzo en la playa, y algunas ofrecen kayaks y tablas de remo de cortesía.

Una excursión alternativa es a Playa Blanca, un popular centro turístico de playa en Barú, a 15 millas al suroeste de Cartago, conocido por su nombre de arenas blancas.

 

8 - Aviario Nacional de Colombia (Barú Bird Sanctuary)

La entrada del Avario

Inaugurado en 2016, este poco conocido refugio de vida silvestre en la Isla Barú -a 45 minutos en taxi desde Cartagena- es un escape perfecto para las familias amantes de la naturaleza y se combina mejor con unas pocas horas de relax en Playa Blanca.

La instalación de propiedad privada muestra alrededor de 140 especies de aves en grandes recintos que imitan los hábitats naturales de las aves, incluidas lagunas y manglares a los que se accede por senderos de paseo marítimo.

La mayoría de los amigos emplumados de aquí son nativos de Colombia, desde el gallo de la roca andina hasta colibríes, guacamayos e incluso una bandada de flamencos.

Lo más destacado son las dos águilas arpías de la reserva.

El ave de presa más grande de Sudamérica, estas aves tienen una envergadura de 7 pies, además de enormes garras usadas para agarrar monos y perezosos de las copas de los árboles.

 

9 - Juega en una de las (muchas) piscinas de los hoteles de Cartagena

Una piscina lujjosa

Nada es más refrescante después de largas horas explorando Cartagena que pasar el rato junto a la piscina, y hay muchos hoteles que ofrecen lugares protegidos para que su familia se dé un chapuzón.

El Hilton Cartagena es una gran apuesta, con cuatro piscinas de varios niveles, un tobogán de agua y un bar de natación para mamá y papá.

Además, pasar un tiempo en un hotel de una gran cadena tiene más ventajas para los niños, como una zona de juegos para niños y múltiples restaurantes con diferentes niveles de servicio.

Si no se hospeda en el Hilton, puede comprar un pase de un día que también incluye un descuento en el precio de la comida, las bebidas y los servicios del spa.

Tenga en cuenta que la piscina puede llenarse de gente por las tardes, así que elija bien sus horarios de natación.

Otros hoteles con piscinas y opciones de pases diarios incluyen el Sofitel y el Hyatt Regency. 

 

10 - Explora la ciudad amurallada en bicicleta

Las murallas en bicicleta

Los niños tienen una potente combinación de energía natural más un anhelo de emoción.

Así que no podemos pensar en una mejor manera de satisfacer ambos impulsos que explorando Cartagena en bicicleta.

Las calles relativamente libres de tráfico de la histórica Ciudad Amurallada están hechas a medida para la exploración en dos ruedas.

El paseo por la playa a través del barrio de Boca Grande también es un paseo estupendo, que ofrece la oportunidad de que los niños se tomen un descanso para jugar en la playa.

Para aquellos ciclistas empedernidos interesados en explorar todo el país en dos ruedas.

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